domingo, 10 de abril de 2011

EL ACERO LE ROBA EL TRIUNFO A MARIPAZ EN SALTILLO

Comunicado/09-04-11 Fotos Jessica Kuhn Ante un sol radiante y un calor sofocante que sobrepasó los 35° de temperatura, se llevo a cabo la segunda corrida de temporada en la plaza “Fermín Espinoza Armillita” de Saltillo, que sirvió de marco para la despedida del torero regiomontano Alberto Galindo “El Geno” y donde se lidiaron ejemplares del hierro neoleonés de Golondrinas, desiguales en juego y presentación del que destacó el lidiado en cuarto lugar, donde Antonio García “El Chihuahua” ligó su segunda puerta grande en menos de un mes, al haber paseado tres orejas. La torera malagueña Maripaz Vega, pechó con un lote difícil al que se sobrepuso a base de técnica corazón y mucha cabeza, del que si hubiera estado acertada con el acero le hubiera podido arrancar la oreja a cada uno de los ejemplares que pasaportó. Con su primero lo recibió meciendo las manos a la verónica y remató con media de cartel; con la roja inició poderosa doblándose para ahormar la cabeza del morito el cual desarrolló sentido pronto y le puso un examen difícil, mismo que aprobó con paciencia al encontrarle la distancia aunque ello llevara consigo exponer los muslos, lo que sirvió para arrancarle derechazos de mucha valía, sin embargo, pinchó al primer viaje y dejó una entera al segundo que necesitó del golpe de descabello, que solo sirvió para retirarse ovacionada. Con su segundo, el toro más hecho de la corrida, repitió color con la capa, más el toro en la faena de muleta se le apagó pronto, no obstante ello, recortó el terreno y a base de aguante con lujo de valor sereno le pudo cuajar par de series de naturales muy coreados, sin embargo volvió a fallar con la espada en dos ocasiones para que en el tercero dejara una entera en buen sitio y repitiera la ovación desde el tendido. Por su parte Alberto Galindo “El Geno”, quien toreó su corrida 399, enfrentó en primer término a un toro que se paró pronto y con el que se vio tesonero aunque sin frutos, al que despachó con media para escuchar merecida ovación; con su segundo, el que más destacó de la corrida por su bravura, bordó el toreo como lo hiciera a mediados de los ochentas gustándose y gustando a la galería que por momentos jaleó de pie su proceder, logrando recrearse con largueza y ligazón por ambas manos, más cuando tenía los trofeos asegurados, la espada también le jugó una mala pasada y tuvo que conformarse una oreja que paseó con mucha fuerza. El gran triunfador del festejo fue Antonio García “El Chuhuahua”, quien fiel a su estilo se vio espectacular y carismático en los tres tercios, logrando comunión permanente con los diletantes del coso; a su primero, un toro que como sus hermanos se agarró rápido al piso, apenas lo toreó de capote aunque inició a tambor batiente con larga de hinojos, luciendo posteriormente con los palitroques y rematando la faena con la sarga en tandas por la diestra de buena manufactura, para despacharlo con una entera y pasear la primera oreja de la tarde. Con su segundo, repitió número y su contraparte colaboró para dejar en el recuerdo una faena espectacular, de tandas con la muleta largas, templados y ligadas, para terminar con un estoconazo que valió el corte de par de auriculares y la merecida puerta grande.

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